Camino de Santiago

El descubrimiento

Era por ahí en el 2016 luego de una serie de cosas que viví y experimente y por supuesto luego que muchísimos amigos y gente que encontraba en mi paso me comentara sobre el camino de Santiago de Compostela. Empecé a investigar mas por mi cuenta, leer lo que había en sitios oficiales, ver películas, leer libros para ver realmente de qué se trataba.

Me intrigó tanto que a mediados de ese año decidí que tenía ganas de hacer el camino, pero no de hacerlo de la forma ordinaria, es decir a pie, sino de hacerlo en bici. Siempre me gustó andar en bici y el hecho de hacer algo como esto suponía una gran desafío por que nunca había recorrido mas de 40Km en bicicleta, o al menos que yo los haya contado (en mi niñez no existían los cuentakilómetros o manera de controlar la distancia), yo pedaleaba sin pensar en la distancia sino en ir a donde tenía que ir y trasladarme sin contar tiempo, distancia, etc.

Escuchaba opiniones de hacerlo a pie, que era lo mejor, luego empecé a buscar información si había gente que lo hacía en bicicleta y encontré mas cosas de las que creía: videos de youtube de gente que relataba su viaje etapa por etapa, guías y armado de las etapas en sitios que se especializaban solamente en este tipo de travesía, otros que ofrecen alquiler de bicicletas y de todo el equipamiento necesario. De esa manera me adentraba mas en el mundo del “cicloturismo“. No tenía idea por dónde empezar ya que todo era nuevo.

Primero que nada empecé con la selección de la bici, algo importantísimo y que me llevó bastante tiempo, por que no tenía mucho presupuesto y quería elegir algo de buena relación precio-calidad. Gracias a un amigo que dedicó tiempo en recomendarme finalmente pude comprar la adecuada. Una Cube Attention 29” con todos los chiches. Esto era ya pasado mitad de Noviembre y la bici estaba llegando a casa.

Prácticamente ahi empecé a experimentar el uso de la bici y sobre todo a aprender a hacer cosas que no había hecho en mucho tiempo o casi nunca. En mi primera salida, pinché la rueda trasera y era de imaginarse ya que de novato, había olvidado de inflar las gomas, algo básico!! Ahí dije: tengo que tener un inflador y así fui agregándole cosas que me daba cuenta iba necesitando sobre la marcha. No recuerdo el orden de las cosas, pero me fui basando en la experiencia de las salidas que hacía (los fines de semana), para retroalimentar el aprendizaje, conjunto con un buen sitio de youtube que muestran con gran detalle el cómo de varios misterios bicicleteros, jaja.

Luego de agregar luces traseras, empece a equiparla con un guardabarros, portaquipajes y las alforjas, algo muy importante cuando se trata de viajar. Esto ya fue pasado Enero de este 2017 que es cuando empecé a acelerar los preparativos y los entrenamientos con vistas al camino. Sabía que en dos semanas podía hacerlo pero había en el listado etapas muy duras, en especial la travesía por los Pirineos en el primer día, algo muy desafiante y desconocido, como todo el camino de Santiago.